NO VENIMOS DEL LATÍN. Edición revisada y ampliada


NO VENIMOS DEL LATIN. EDICIÓN REVISADA Y AMPLIADA. Carme Jiménez HUERTAS

NU VENIM DIN LATINĂ.  Ediţie revizuită şi adăugită. Traducere de: MIHAELA ALDA


En este libro se presenta una nueva hipótesis de investigación que defiende que las lenguas romances comparten una tipología lingüística que nos remite a una lengua madre común de carácter aglutinante mucho más antigua que el latín. Recientes investigaciones demuestran que el cambio lingüístico a nivel de estructuras morfosintácticas es un proceso muy lento. La lingüística cognitiva supone una base simbólica a los constructos gramaticales, expresados a través de formantes composicionales que podemos reconstruir a partir de la toponimia y que han sobrevivido en el léxico de los romances actuales. Las pruebas son cada vez más concluyentes: este proceso no pasa por el latín. 
En esta edición se ha incorporado la lengua rumana. Los agentes de romanización que encontramos en el resto de países donde se hablan lenguas romances, no se produjeron en Rumanía, por lo que la hipótesis de que las lenguas romances no vienen del latín adquiere mayor solidez y consistencia.
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Această carte nu este o retipărire, ci o ediţie amplificată. Pe de o parte sunt prezentate noi ipoteze de investigaţie care demonstrează că limbile romanice aparţin aceleiaşi tipologii lingvistice, ceea ce le relaţionează între ele, dar le diferenţiază de latină. Pe de altă parte a fost încorporată limba română. Faptul că în România se vorbeşte o limbă romanică pe un teritoriu mult mai extins decât cel ocupat de romani şi că această limbă converge cu romanicele occidentale, cu care nu s-a aflat în contact în ultimii două mii de ani, ne trimite la o limbă mult mai veche, de tip compozitiv, pe care o putem reconstitui pornind de la toponimie, descoperind anumiţi formanţi care au supravieţuit în limbile romanice actuale.

Dovezile sunt tot mai concludente: procesul de formare a limbilor romanice nu trece prin latină.
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¿POR QUÉ LOS ESPAÑOLES NO SABEMOS NADA DE LOS RUMANOS?

En la escuela se estudia la lengua nacional y una lengua extranjera; en el caso catalán se estudian dos lenguas nacionales y una tercera extranjera que suele ser el inglés. Sin embargo nuestros vecinos directos con los que compartimos fronteras políticas y culturales, hablan portugués, francés y árabe, lenguas que no se estudian en las escuelas. Esta situación explica por qué los catalanes no sabemos nada del euskera, por qué los gallegos no saben nada del catalán, por qué los andaluces no conocen el bable y así podríamos continuar en una larga lista de ignorancias recíprocas y vergonzantes. Dando un paso más, esta situación también explica por qué los españoles no sabemos nada de los rumanos. En las aulas sólo se menciona el rumano para decir que es una lengua románica, y se acabó la explicación.

¿Quiénes son los rumanos? ¿Por qué las palabras romano y rumano se parecen tanto? ¿Están etimológicamente emparentadas? El término Romanía significa tierra de romanos y, teóricamente, designó a todos los territorios ocupados por los romanos, no obstante acabase por designar la parte oriental del Imperio habitada por los dacios. La heroica conquista de la Dacia se atribuye al emperador romano Trajano. Sin embargo Aureliano abandonó la región a manos de los germanos. Después llegaron los godos, los hunos, los eslavos, los búlgaros, los turcos otomanos y muchos otros pueblos que ni se mencionaban cuando estudiábamos, porque no sabemos casi nada de este país centroeuropeo llamado Rumania que constituyó la Moldavia histórica, un grupo étnico expandido a ambos márgenes del Danubio. ¿Cómo pudo Trajano, nacido en Itálica, cerca de la actual Sevilla, implantar la lengua latina entre los dacios de un modo tan completo que haya logrado superar todos estos avatares históricos?

Esta es sólo la explicación «oficial». Si hasta ahora hemos puesto en cuestión la veracidad de las explicaciones que tratan de hacer derivar los romances occidentales del latín, ¿podría suceder lo mismo con los romances orientales? Sin duda será mejor preguntárselo a los propios rumanos. La sorpresa ha sido constatar que ya existe un movimiento rumano que intenta dar a conocer que es más fácil que el latín venga del rumano que el rumano del latín. No tenemos conocimientos suficientes para valorar esta hipótesis pero vamos a facilitar algunos datos para que sean ustedes quienes investiguen...  

NO VENIMOS DEL LATÍN, capítulo ¿ROMANOS O RUMANOS? Páginas 58 a 63

Hablar una lengua y escribir otra


Hablar una lengua y escribir otra es algo muy frecuente. Esta situación es mucho más corriente de lo que pudiera parecer. Sucedió por ejemplo entre el egipcio hierático, el demótico y el copto. Un caso análogo se produjo entre el hebreo y el arameo. Y anteriormente entre el acadio y la escritura cuneiforme derivada del sumerio, siendo la primera una lengua semítica hablada por asirios y babilonios y utilizada en la escritura incluso en las relaciones entre los faraones egipcios y los reyes hititas.

La división entre lengua hablada y lengua escrita no es algo que sucediera únicamente en tiempos remotos. Podemos afirmar que es una situación que continúa produciéndose actualmente en medio mundo. Muchas de las lenguas indígenas de África y América carecen de escritura. Su cultura ha sido de transmisión oral y no ha dejado registros escritos. El colonialismo facilitó que las escuelas, creadas por los colonizadores, enseñaran a escribir en español, en inglés y en francés, dejando de lado las lenguas propias de los habitantes del lugar.
Con la independencia de las colonias, se han recuperado las lenguas vernáculas que, en la mayoría de los casos, no han desarrollado una escritura propia y han empezado a escribirse utilizando los alfabetos de los colonizadores, especialmente el alfabeto latino. En países islámicos la opción se ha decantado por el uso de la escritura árabe o su adaptación urdú, y en países hinduistas se optó por el alfabeto devanagari. Sin embargo, la influencia de las lenguas imperialistas ha sido tan grande que no sólo se mantienen como primera o segunda lengua, sino que en muchas ocasiones continua siendo la única lengua escrita.
Capítulo “El latín, lengua escrita, no hablada” del libro NO VENIMOS DEL LATÍN


La palatalización es general en los proto-romances pero no en el latín

La palatalización es un fenómeno fonético que se produjo en todas las variantes proto-romances siendo el detonante como mínimo del 50% de los cambios lingüísticos de las lenguas romances. Curiosamente, el latín es la lengua que más se aleja de una palatalización generalizada, lo que sin duda es significativo.  

        NO VENIMOS DEL LATÍN. 
Extracto del capítulo la palatalización:

«La palatalización es un fenómeno fonético o fonológico por el cual se desplaza el punto de articulación de un sonido consonántico hacia el paladar (región paleo-alveolar) debido a la presencia de una vocal palatal. Suelen incluirse en la palatalización otros procesos como la asibilación (transformación de un sonido no sibilante en sibilante), la fricatización y la africación. La palatalización se produjo en todas las variantes proto-romances. Las únicas lenguas romances que no sufrieron palatalización fueron el sardo y el dálmata.
El fenómeno de la palatalización se constata desde muy antiguo en pleno período latino (siglo II a. C.), y aumentó considerablemente a lo largo de los siglos siguientes. Se conoce bien la causa de su origen: hay un cierre y consonantización posterior de las vocales palatales que se encuentran como primer elemento de un hiato. La consonantización de la vocal [i] se conoce con el nombre de yod y suele grafiarse como . Surge cuando un hiato se convierte en diptongo, es decir, cuando la vocal [i] se convierte en la glide [j]. Hay indicios de que a partir del siglo IV d. C. la yod afecta sonidos y grupos consonánticos siendo el detonante como mínimo del 50% de los cambios lingüísticos de las lenguas romances.
Si el fenómeno articulatorio se produce en una fase tan temprana, ¿qué lo causa? ¿Cómo se produce? ¿Cuándo y dónde surge? ¿Y por qué es tan general? Si fuera resultado de la degeneración del latín en latín vulgar, las cronologías deberían ser más bajas y las transformaciones, las tendencias y reglas fonéticas deberían ser distintas en los diversos romances, que no deberían converger. De hecho los indicios parecen mostrar que es el latín la lengua que se aleja de una palatalización generalizada.»

El consonantismo


El consonantismo del latín era mucho más reducido que el de las lenguas romances. Tenía sólo 14 consonantes frente a las 19 del castellano y las 23 del catalán. Las consonantes se distribuían en sólo tres órdenes: labial, dentoalveolar y velar.
La gramática histórica ha estudiado los fenómenos de inflexión, asimilación disimilación, supresión y adición de sonidos vocálicos y la sonorización, ensordecimiento, fricatización y palatalización de sonidos consonánticos de las lenguas romances en relación con el latín tratando de describir todos estos procesos. Las diferencias del inventario fonético son tan grandes que ha sido necesario establecer complicadas relaciones evolutivas.
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Diferencias entre el acento del latín y los romances


La prosodia o vibración es la música de la lengua. Es tan genuina que podemos incluso reconocer una lengua cuando no sabemos hablarla ni podemos comprenderla. Con sólo escuchar, somos capaces de distinguir el patrón de entonación del inglés, del italiano o del ruso: reconocemos «su música».
La prosodia y el ritmo interno de una lengua vienen subrayados por la alternancia entre sílabas acentuadas y no acentuadas. Dado que en las lenguas romances las vocales no presentan oposición de duración, el núcleo silábico y el acento tónico recaen sobre la vocal, por lo que la fluctuación del ritmo viene marcada por los acentos vocálicos.
El acento es una propiedad léxica de los morfemas. No es algo que pueda cambiarse a la ligera porque está asociado a un valor fonemático. La distinta posición del acento puede marcar diferencias semánticas y morfológicas, como los tiempos verbales: canto (sustantivo y forma verbal) y cantó; término, termino y terminó, e incluso diferenciar palabras que no tienen relación etimológica: entre (preposición) y entré.
La distribución del acento en las palabras de las lenguas proto-romances puede presentar diferentes voces: aguda (la sílaba tónica es la última sílaba), llana (la sílaba tónica es la penúltima) y esdrújula o sobreesdrújula (la sílaba tónica es la antepenúltima o anterior). Esta distribución acentual de los romances coincide con la del griego y diverge respecto al latín. El hecho de que en latín no existieran palabras agudas, desmarca la prosodia latina del resto de lenguas que supuestamente derivarían de ella. 

(fragmento del capítulo "fonética" del libro NO VENIMOS DEL LATÍN)

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Los romanos hablaban lenguas sabélicas del tronco osco-umbras

Cuando a principios del siglo VII a.C. la influencia de Roma fue más allá de la comarca del Lacio, la península itálica estaba ocupada por dos grandes culturas florecientes: la etrusca en el norte y la griega en el sur. Los distintos pueblos se dividían en tres grupos: los que hablaban las lenguas latino-faliscas, al norte de la ciudad de Roma y en la región central del Lacio; las lenguas osco-umbras o sabélicas, habladas en la mayor parte de la península itálica, y la lengua tirrena más conocida como etrusco, hablado en la Toscana. Además se hablaba el griego.
Si situamos en un mapa la extensión de estas lenguas veremos que la expansión del latín era mínima. ¿De dónde surgió esta lengua tan poco afín con las de sus vecinos? Los latinos eran getas, una tribu de los dacios procedentes de la zona del Danubio. Cuando Roma sometió a todas las poblaciones en sus campañas de conquista, sus contingentes hablaban lenguas sabélicas del tronco osco-umbras. Además, en el caso de las Guerras Púnicas, los ejércitos romanos emplearon a ciudadanos de Hispania, que no pueden considerarse agentes activos de la romanización.
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